Mostrando entradas con la etiqueta reciprocidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reciprocidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión


Algo huele a podrido...

Y no precisamente en Dinamarca, como denunciaba el pobre Hamlet, a juzgar por lo dignamente que su corona campea el temporal pasando del euro como de la mierda (un 7,10% de paro en septiembre, por debajo del Reino Unido  -8,30%- y de Suecia -7,20%-, los otros dos euroescépticos). Me estoy refiriendo a España, que triplica el paro de Dinamarca, y donde mañana estamos citados a unas urnas que esta vez apestan... hasta para los que, como un servidor, padecemos de anosmia.

No me voy a detener en el chiste macabro de haber elegido un 20 N para el día en que la derecha va a arrasar en este país. La mirada atónita de este blog creo que difícilmente hallará cotas más altas de estupidez que las que muestran, al menos, estos dos hechos:

  • primero, que como castigo a un partido gobernante que se ha bajado los pantalones ante las sucesivas y axfisiantes exigencias de un neoliberalismo que, para más INRI, es el máximo responsable de la crisis atroz que nos arrastra... los sufridos españoles han decidido votar en masa al partido que hace suyas ¡¡las tesis neoliberales!! Será que nunca me ha gustado el el tufo sado-masoquista de aquello del caldo y las dos tazas...
  • y segundo, que el lider de ese partido al que las encuestas auguran un triunfo inaudito en este país, sea un señor que no les gusta ni a los suyos, pues lleva cateando en valoración, no meses, sino años ¡y estando en la oposición, sin mojarse!. Eso sí: en la valoración preelectoral que ofreció el C.I.S. en octubre obtuvo su máxima nota...¡un 4,43!, por debajo de Rubalcaba, con un 4,54. Y es que tampoco el otro candidato tiene desperdicio. No lo tiene: es que lo es. En realidad son una pareja de desperdicios, o, como un día le oí a mi amigo Emiliano, una pareja de deshecho... Rubalcaba tiene un rostro que me recuerda a un mejicano que conocí en mi juventud. Orgulloso, decía de sí mismo que era "el encajador", dando a entender que había pasado mucho y que podía aguantar lo que le echasen. A pesar de tener una de esas caras despejadas y tan bien planchadas con las que sonríen los indígenas yucatecos, albergaba un cierto gesto fruncido. Ese mismo gesto fruncido y parpadeante, como  de creer que se avecinan un par de hostias, lo he vuelto a encontrar en el encajador Rubalcaba, quien, además, lo subraya con un compulsivo agarrarse las llemas de los dedos, como de estar escocido por haberse quemado...Una penita...


...pero no todo

 
Pero también hay aire fresco. Por increíble que parezca, hay quienes han encontrado alternativas justas y decentes para esta crisis que nos ahoga. No son políticos, sino politólogos y economistas independientes que han tenido a bien colgar en la red para su descarga gratuita sus razonadas y razonables soluciones a nuestros problemas. El título del libro, ya digo, parece increíble:

 

Me he permitido extraer las 115 propuestas concretas que figuran al final para colgarlas aquí. 

HAY ALTERNATIVAS-115 Propuestas Concretas

¡Qué bella utopía!

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Creadores o acreedores?

Si tuviese que contestar a la siguiente pregunta: «¿Qué es la esclavitud?», y respondiera  en pocas palabras: «Es el asesinato», mi pensamiento se aceptaría, desde luego. No necesitaría de grandes razonamientos para demostrar que el derecho de quitar al hombre el pensamiento, la voluntad, la personalidad, es un derecho de vida y muerte, y que hacer esclavo a un hombre es asesinarlo.
¿Por qué razón, pues, no puedo contestar a la pregunta: «¿Qué es la propiedad?», diciendo concretamente: «La propiedad es un robo», sin tener certeza de no ser comprendido, a pesar de que esta segunda afirmación no es más que una simple transformación de la primera?
Pierre Joseph Proudhon: ¿Qué es la propiedad?, capítulo 1º

Si Proudhon estuviera vivo, la descarga que acabo de hacer de su obra para buscar esta cita y esta imagen, y la que invito a hacer al lector brindándole el enlace del archivo, podrían llegar a ser –si progresan determinadas tendencias legislativas-, respectivamente, una flagrante violación del derecho de propiedad y una incitación al mismo. Apuesto, sin embargo, a que el autor aplaudiría tan bienintencionada trasgresión de una ley, por lo demás, bastante dudosa, y me perdonaría los cuatro reales –una peseta- que valía su obra en 1900 y pocos. Peseta que, por cierto, le hubiese pagado con gusto, pues mi intención, como ha de verse, no está en robar, sino, por el contrario, en compartir. Como la de la mayoría de los internautas a los que, sin embargo, se intenta colgar el sanbenito de “piratas”.
Cree el ladrón que todos son de su condición. Así es como los bucaneros de la Coalición de Acreedores, perdón, Creadores, y los filibusteros de la SGAE (¿Sociedad General de Acreedores y Especuladores?), capitaneados por Teddy el Artista, y apoyados, según las filtraciones de Wikileaks, por los corsarios de la embajada del Tío Sam, están presionando a la ministra de cultura para que saque adelante una ley que, si consigue aprobarse, me temo que quedará como un estigma ligada a su nombre: la llamada Ley Sinde o Ley de la patada en el router –en recuerdo de aquella Ley Corcuera de la patada en la puerta-, que supuestamente pretende perseguir a los “piratas” en la red. Piratas que, mira tú por dónde, no son Teddy y sus secuaces, sino que somos nosotros. Y es que les aterra dejar de lucrarse: no quieren soltar la presa ni renunciar al botín, a pesar de que los jueces -en un raro alarde de sentido común- en sucesivas ocasiones han declinado sancionar a los gestores de las webs que supuestamente fomentaban la “piratería”, pues no han hallado un ánimo de lucro definido tal y como lo requiere el Código Penal…
A decir verdad, sí que se lucran. Me he enterado por Ignacio Escolar que webs como seriesyonquis.com pueden llegar a ganar hasta 18.000 euros mensuales por los banners publicitarios que incluyen en su página de descargas. Pero no hay que olvidar que quienes pagan son las empresas anunciantes, en ningún caso los usuarios, para los cuales el servicio es completamente gratuito. Por más que intente argumentarse que en realidad no es así, pues el usuario está pagando –y mucho- a las compañías teleoperadoras, en realidad ese pago abusivo es el mismo si está descargándose música o películas, que si está enredando en la wikipedia, chateando compulsivamente, siguiendo un curso de arameo…o trabajando sin conexión, pues la tarifa, en la mayoría de los casos, es injustamente plana. Pero ese es otro debate y otro lucro a denunciar que no conviene confundir con el que nos ocupa.
Seguir leyendo... ▼