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viernes, 9 de diciembre de 2011

La familia irreal

Hace ya algo más de un año que comenzé este blog con una cuestión realmente digna de figurar en este florilegio de la anomalía.
En esa ocasión me refería al hecho sorprendente de que siendo la Sagrada Familia un concepto que encierra tan escandaloso número de anomalías, se proponga, sin embargo, como modelo familiar para los católicos. Pues bien, si parecía casi una burla dedicarle a San José el día del padre, ¿qué me dicen de la Inmaculada Concepción? ¿Qué país surrealista es este que celebra una fiesta nacional, dos días después de la fiesta de la Constituición y a quince días de las fiestas navideñas, dedicada no ya al misterio ginecológico de la virginidad -antes, durante y después del parto- de María, sino a ese otro mistero filogenético de haber sido concebida al margen de la mancha, no de La Mancha de don Quijote, sino de la Gran Mancha metafísica denominada "pecado original"? No es que España sea diferente: es que es irremediablemente anómala.

Pero para familia irreal, la que, para más inri, llamamos "familia real". Leo ayer en Público que "la familia real se recorta". Pero no vayan a creer que los recortes son presupuestarios, ya que los sueldos de tan regios funcionarios son un misterio no menor que el de la Inmaculada.




Al parecer se referían a recortar la foto de familia, amputando algunos miembros molestos como lo son los yernos del rey. Como dice Escudier, "el Rey recurre al Photoshop". Con lo cual, a la anomalía congénita de ser unos españoles desiguales ante la ley, y a la administrativa de ser funcionarios sin nóminas publicas y sin recortes presupuestarios, ahora sumamos la anomalía registral de poder remodelar la estructura familiar a conveniencia. La familia está para las duras y para las maduras. Conozco el caso de un matrimonio en el que a la familia del marido les pillaron en ciertos negocios sucios, pero como lo llevaban todo en negro, se declararon insolventes y fue la mujer, que nada tenía que ver con el pufo, quien se comió el marrón, pues era funcionaria y ya se sabe que los sueldos de los funcionarios son casi de uso público.

Parece que hoy la casa real ha desmentido tal despropósito, acudiendo al Real Decreto 2917 de 1981 sobre el registro del estado civil de la familia real. Pero quien firma como rey un Real Decreto muy bien podría firmar otro a conveniencia. Real decreto, familia real... como en las películas: cualquier parecido con la realidad -con esa cruda realidad de otras familias y otros funcionarios que ven menguar sus sueldos y sus derechos a golpe de decretazo-, es pura coincidencia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¡Se sienten, coño!

Tal día como hoy, hace 30 años, pertrechado con pistola, tricornio y bigotín reglamentario, un salvapatrias vociferaba desde la tribuna de oradores del Congreso de los diputados una serie de ladridos de lo más contradictoria:¡Quieto todo el mundo! ¡Se sienten, coño! ¡Al suelo!. Ante tal desconcierto, la mayoría se echaron al suelo –atendiendo a los más que convincentes tiros que acompañaron a las voces-, y dos se quedaron sentados, Suárez y Carrillo. El único que desobedeció, y no se estuvo quieto, fue Gutiérrez Mellado, honrosa actitud que le valió un buen zarandeo y alguna que otra colleja por parte de los no en vano llamados golpistas.
Ayer el presidente Zapatero elegía la expresión Quieto todo el mundo como "uno de los alegatos más radicalmente antidemocráticos que quepa imaginar porque en democracia, por definición, nadie está o se queda quieto, nadie por la mera imposición de nadie". Bellas palabras del presidente, pero me atrevería a añadir que hoy la orden parece que fuera la contraria: Inquieto todo el mundo, pues desde luego que hay muchos motivos para inquietarse con el rumbo que lleva la situación actual que atravesamos. Cierto que, en teoría,  en democracia nadie se está quieto por imposición de nadie, pero, como escuché decir el otro día, malos tiempos vivimos cuando lo que no está prohibido...es obligatorio. Nunca se ha legislado tan compulsivamente, intentando torpemente suplir con las leyes las graves carencias en la desatendida educación de los ciudadanos. Nadie nos obliga a estarnos quietos; por el contrario, parece que algún agente nos estuviera constantemente diciendo “Circulen”, por un carril que cada vez parece más estrecho. Suele decirse que la vida es larga...pero bien podría ser más ancha.
El caso es que de aquellos barros vienen estos lodos. El intento de golpe fue fallido, ma non troppo...La ocasión la pintaban calva para iniciar el proceso de beatificación del rey borbón, al tiempo que se echaban unas cuantas toneladas de panegíricos acerca de su persona y cargo, y de relatos hagiográficos de heroes y villanos, para acabar de sepultar los restos, ya suficientemente acallados por la Santísima Transición, de la nostálgica reivindicación republicana. Hasta Carrillo se confesó, si no monárquico, juancarlista. Adiós a la república. Algunos, como Ridao, van más lejos y hablan de una serie de ajustes constitucionales y rebajas autonómicas a consecuencia del 23 F. Por mucha luz y taquígrafos que hoy se echen en la efeméridas del evento, hay muchas sombras y tramas oscuras que tal vez nunca verán la luz.
Pero a mí, que soy amigo de arrimarme a lo políticamente incorrecto, siempre me ha fascinado mucho más lo de ¡Se sienten, coño!, aunque solo sea por simpatía con el gesto impasible de Carrillo y Suárez. (Tanto es así que le ronda a uno la tentación de soltar semejante berrido en clase, cuando el alboroto se adueña de la situación…) La verdad es que difícilmente puede imaginarse expresión más ajustada a la idiosincrasia de un personaje arropado por semejante vestimenta e interpretando semejante sainete. El gran José Sazatornil, “Saza”, no lo hubiera hecho mejor. Esa apostilla contundente que apuntala la frase, ese puñetazo verbal, ese coño con saña es la eñe de la España cañí. Tricornio, bigotín, pistola y coño: los cuatro palos de una baraja española demasiado manoseada. Dicen que a un periodista suizo se le cruzaron los cables y dijo al ver la escena: “¿Qué hace un torero en las Cortes?”. Pues eso, españoladas.