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domingo, 1 de diciembre de 2013

Farias para Sheldon

Para mi amigo Luis, que en su retiro de El Paular, sé que a escondidas fumando espera... a aquello que Dios quiera.
Primero tuvimos que digerir el desengaño de que el hombre del Marlboro en relidad no nos invitaba a ser hombres, sino adictos al cóctel politóxico que mezclan con el tabaco. (Algo parecido al trauma que le supuso a nuestras madres enterarse de que su amado Rock Hudson era gay). Luego asumimos el sacrificio impagable de ponernos cívicos con el tabaco y no obligarle a fumar al prójimo. Y ahora resulta que llegan los vaqueros mafiosos de Las Vegas a montarnos una megaludoteca para adultos en el puto corazón del país, y estamos dispuestos a cagarnos en nuestras leyes -y de paso en nuestros sufridos excombatientes del tabaco, entre los cuales me cuento, con 30 años de servicio fielmente cotizados-, y estamos preocupados de que les falten los ceniceros...

Primero fue el fumando espero al hombre que yo quiero, y ahora nos hemos quedao con el mono y el parche de nicotina, mientras que llega el hombre que nadie espera para fumarse nuestras leyes y seguir añadiéndole dígitos a su "pequeña" fortuna personal de 25.000 millones de dólares.

Conste que nunca he compartido esa perversa inversión del sentimiento que supone pasar del tabaquismo a la liga antitabaco. Por el contrario, como excombatiente que soy, me compadezco sinceramente de las penurias a las que hoy tiene que hacer frente el fumador convicto. Pero que venga un yanqui sionista a fumarte en la cara, y de paso llenar de indeseables el patio de tu casa, a cambio de una mísera propina por sujetarle el cenicero, mientras la pasta gansa se va como el humo a paraísos fiscales, es como para enviarle al susodicho una caja de Farias con nuestros mejores deseos de que los disfrute... como supositorios.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El "bubble syndrome" o cuanto más, peor


Me dicen dos sufridos lectores que mi última entrada sobre Benito Espinosa les ha dejado K.O. Confieso que un servidor también se ha quedado fuera de juego con tamaños arrobamientos. Y es que tiempo ha que abrazo la idea de abrir una nueva bitácora para tan densos menesteres, y reservar este espacio para el catálogo de anomalías, que las sigue habiendo, y muchas.

Como muestra, un botón. Leo que “España es el cuarto país de la UE con mayor penetración del Internet móvil de alta velocidad, solo superado por Suecia, Finlandia y Dinamarca.” Y que “a pesar de este incremento, España se mantiene como el cuarto país más caro de la UE, solo superado por Malta, Países Bajos y Bélgica.” Sobran comentarios.

Pensé titular esta entrada la burbuja moviliaria, pero no quise alimentar esa tendencia que escuché el otro día: que hablamos más de los móviles que por los móviles. Además enseguida me di cuenta de que no es ni mucho menos el único caso de inflación en este país y en este tiempo loco de excesos.

Véase si no la que podríamos llamar burbuja literaria. Y no me refiero a la desproporción enorme entre los libros publicados en este país con respecto a los lectores reales, sino a una nueva práctica inflacionaria que los nuevos soportes y dispositivos han traído consigo. “Me he descargado 300 e-books gratuitos”. “Eso no es nada: yo tengo en el Kindle más de 5.000”. Y así camina el personal como si nada con la biblioteca de Alejandría en el bolsillo. Podría esperarse que con esos abultados fondos bibliográficos las competencias literarias de la media hubiesen aumentado de modo exponencial. Pero no hay más que contemplar la pobreza semántica y el deterioro sintáctico y ortográfico de los tweets y demás bulliciosa mensajería… No digo yo que haya que escribir cartas para la posteridad, como San Pablo o como Pedro Abelardo, pero uno añora un cierto mimo por el lenguaje epistolar…

Claro que apenas tiene tiempo el personal para balbucear escuetos tweets, si tiene que atender a un millón de amigos con la creciente lista de gilipolleces que vomitan diariamente en la ubérrima red social. Se trata del que podríamos llamar friendly bubble syndrome o síndrome de Roberto Carlos. Adjunto un vídeo del cantante, para los que no estén en edad de conocer a semejante baluarte de la megaamistad y profeta de la que nos está cayendo con las redes:


 
Por mi parte, a riesgo de parecer un friki o un dinosaurio, sigo pensando que los amigos, como los enemigos y los libros, mejor de uno en uno.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Secretarios sin secretos

En el principio era el Word,
y el
Word estaba junto a Dios,
y el
Word era Dios.
Ni que decir tiene que Dios era Windows, esa mágica ventana que nos asomaba a un mundo virtual que prometía, como todo nuevo invento, hacernos el trabajo más fácil, hacernos ganar tiempo…
 

Después vinieron las glosas emilianenses, los e-mails, que, junto a una nueva y abstemia forma de chateo, agilizarían nuestras comunicaciones…
 

Por fin llegaron las redes, para sentirnos enredados globalmente…
 

Y ahora tenemos el guasap, para poder soltar de manera casi instantánea todo lo que se nos pasa por la cabeza, el corazón o las tripas…
 

Lo más paradójico es que ese tiempo prometido por la tecnología, no es otro que todo ese tiempo, mucho tiempo, empleado cada vez más en todas estas labores de secretariado. Y hete aquí que, rodeados por un alarmante desempleo, caminamos empleados, pluriempleados en esas múltiples labores de autosecretarios.
 

Pero la paradoja no termina aquí. Si secretario, etimológicamente, es el que guarda los secretos, este nuevo secretariado voluntario al que nos hemos apuntado consiste precisamente en lo contrario: tenemos un asombroso abanico de medios tecnológicos al servicio de la publicación de los más nimios secretos de nuestras irrelevantes vidas. Ya hace tiempo que los antropólogos vienen anunciando el fin de nuestra intimidad. Hemos pasado de la labor callada y bajo llave del diario personal, a la diaria y megafónica publicación de nuestras miserias. Secretarios sin secretos. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

Sindromología sucinta

Desocupado y fiel lector que, tras mi prolongada ausencia, ya temías por mi integridad física y/o psíquica: he vuelto, con mi atónita mirada y mi alopecia lingüística. Lo que ha podido parecer un enmudecimiento ante la abrumadora acumulación de estupidez circundante, en realidad ha sido la observación perpleja, seguida de pesada digestión, de los anómalos comportamientos de mis congéneres. Observación y digestión que me han llevado a atreverme a iniciar un proyecto de clasificación etológica y semiológica de algunas de esas nuevas e inquietantes conductas que, de forma alarmante, proliferan como auténticos síndromes a estudiar. Comienzo aquí, pues, este proyecto de sindromología sucinta (en adelante, SS).

No es mi intención enmendarle la plana a ese monumento a la taxonomía  de la enajenación que es el DSM IV, el Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales, en su 4ª edición.  Me confieso más amigo de nomenclaturas menos ostentosas -pero no menos certeras- como las greguerías de Gómez de la Serna o el legendario Diccionario de Coll. Salvo en el caso de los dioses, los teúrgos y los grandes poetas, para los cuales nombrar es un acto de creación, lo habitual, para los palabreros como yo, es que nombrar sea más un acto recreativo, a lo sumo un bautizo, un ocurrente etiquetaje de realidades ya existentes desde, si acaso, un horizonte no transitado o una perspectiva insólita. Ingredientes, por cierto, que suelen acompañar a ese bendito sinsentido que es el sentido de humor. Quédese, pues, el DSM con el rigor –a veces hueco y estéril-, que esto más bien pretende ser un jocoso bestiario para dar nombre y cobijo a algunos de esos híbridos androides y alienados especímenes que hoy pululan por doquier. 


En realidad, ya en mi última entrada había comenzado sin pretenderlo con este catálogo de síndromes, pues no otra cosa puede ser la caracterización del Homo Tontolculus de Forges (en adelante SS1), ese ser afectado por lo que casi es un oxímoron, la parálisis del móvil, combinada con una compulsión  a la impudicia verbal o verborrea impúdica, cada vez más presente en nuestras calles y plazas, incluso en nuestras familias. 


Sólo añadir una última y preocupante variedad o mutación que he contemplado atónito cómo prolifera en la vía pública. Me refiero a ciclistas por la acera que, en un alarde de arriesgado equilibrio y atención polivalente, sortean peatones, manejan el manillar con una mano, con la otra sujetan el móvil, a través del cual mantienen una conversación, que bien puede tratar de intentar resolver un conflicto amoroso (“No seas tonta ¿No ves que a mi esa tía no me importa nada? Lo que pasa es que va por ahí con las tetas por delante…”); o quién sabe si el comentario solidario sobre algún nuevo recorte presupuestario (“Si es que parados y funcionarios no son más que parásitos. No hacen más que estorbar. Como los peatones. No veas un gilipollas que me acabo de cruzar, que de repente salió corriendo detrás de un niño. Casi me hace caer de la bici, o, lo que es peor, casi se me cae el iPhone, con la pasta que me ha costado…”) 

El colmo épico -y verídico- de esta nueva variante ha sido un ciclista que iba subiendo una cuesta, de esas que hacen honor a su nombre, y, casi sin aliento, seguía fiel a la conversación que mantenía por el móvil. Sencillamente heroico. Estuve a punto de aplaudir. Y preguntarle si se trataba de alguna nueva modalidad olímpica…

viernes, 3 de febrero de 2012

Ciudadano Wert 2

Me pasa lo mismo que a Ignacio Escolar: me agota este tema. Pero, también como él, no puedo remediar volver al ruedo cuando veo cómo, en lugar de rectificar y pedir excusas, se insulta nuestra inteligencia con pseudoargumentos de esos que deberían hacer crecer la nariz del que los esgrime. Le cedo la palabra a Ignacio Escolar, pues comparto una a una sus puntualizaciones. Sólo quisiera añadir a su P.D. que al tema de la asignatura de Religión, que es todavía más agotador, sí que le encajan como un guante las dos cuestiones que han llevado a Wert a la censura -pues en eso se traduce- de la Educación para la Ciudadanía: me estoy refiriendo a lo que dijo de las "controversias" y del "adoctrinamiento ideológico". No hay más que contemplar las aulas y el menguado número de alumnos que optan por la Religión, para constatar que, ante la incomprensible presencia tan "controvertida" y "adoctrinadora" materia en nuestro sistema de instrucción pública, la mayoría de los padres han optado por la deserción, y se han tragado esa humillante solución que es matricular a sus hijos en una hora de "nada" semanal. Si no fuese tan estúpido e injusto, sería de lo más metafísico, y, si me apuran, hasta místico. ¡Una hora de nada a la semana suena de lo más zen!

jueves, 2 de febrero de 2012

Ciudadano Wert

Resulta penoso y desmoralizador observar cómo un ciudadano bien formado en Derecho y Sociología, así como en las artes consensuales del diálogo, cuando ha tenido el honor y la responsabilidad de tomar las riendas del Ministerio de Educación, resulta que se pliega ante las exigencias de un búnker fundamentalista para, con la que está cayendo, dedicar sus esfuerzos a maquillar una asignatura con un nombre en principio tan poco sospechoso como Educación para la Ciudadanía. Claro que enseguida se dirá, como hace el ministro, que ha sido una asignatura sujeta a mucha controversia. Y yo me pregunto: ¿por parte de quién? Desgraciadamente el dedo apunta hacia los mismos “expertos” de siempre, esos que hoy aplauden la decisión del obediente prosélito José Ignacio Wert: esos que  temen  la extinción de la “familia tradicional” y denuncian que  “en las clases de secundaria se incita a los jóvenes a fornicar.”

Desde luego se necesita ser quisquilloso para cambiar "Educación para la ciudadanía" por "Educación cívica", pues, al menos yo no percibo el matiz semántico que distingue ambas denominaciones. Quizás por ello se ha visto obligado a añadirle un apellido, "constitucional", ciertamente redundante, pues lo cívico, en las sociedades democráticas de los Estados de Derecho, incluye lo constitucional, amén de hacer constante referencia a ello. 


Ha dicho, pues, el cívico, antes que ciudadano, ministro que la nueva asignatura estará "libre de cuestiones controvertidas y de adoctrinamiento ideológico"
 

He vuelto a hacer la misma prueba a mis alumnos que ya hice hace 5 años, cuando comenzó a cabalgar la asignatura a pesar de los ladridos y revuelos de los “señores con falda”, que así es como ven mis hijos –y ahora yo- a los ilustres miembros del rancio episcopado español. He vuelto a hacer lo que hago siempre que puedo: informar. 

Les he dicho que tan demonizada asignatura no fue una de esas ocurrencias a las que nos tenía acostumbrados el desafortunado ex presidente Zapatero sino que se limitaba  a seguir –como el resto de países miembros- la Recomendación 12 de 2002 del Comité de ministros del Consejo Europeo.

Después les he invitado a leer el currículo oficial de la asignatura, que figura en el Anexo II del Real Decreto 1631/2006, y les he retado a encontrar alguna objeción relevante a los objetivos y contenidos que figuran en él. Hace 5 años, les invité a incluir a sus padres en el reto. Tanto entonces como ahora, nadie ha sido capaz de cuestionar unos objetivos y contenidos que, por lo demás, para quien los lea sin prejuicios, constituyen una recomendable declaración de intenciones ciudadanas.


No obstante, si insistimos en buscarle tres pies al gato, y nos hacemos eco de los ladridos que algunos proferían rabiosamente contra la asignatura, el único ámbito donde alojar la “controversia” sería en lo referido a relaciones interpersonales, es decir, el bloque 2, donde también se habla de los afectos y emociones, y de la familia. Y, claro, aquí es donde las mentes calenturientas de los “señores con falda” se imaginan que incitamos a los jóvenes a fornicar y a casarse con personas de su mismo sexo… 


En serio que no acierto a comprender donde está el adoctrinamiento ideológico en  mostrarle a un alumno, al margen de todo enjuiciamiento moral o valoración personal, que en España uno puede casarse con una persona de su mismo sexo, pues evitarlo sería ocultarle una realidad social que debe conocer y respetar.


El dato es que en el último recuento hecho por El País en 2009, tan sólo había 114 objetores de 800.000 alumnos, es decir, el 0,01% del alumnado. Me parece muy bien el respeto a las minorías, que es una de las cuestiones que, por cierto, se promueven en esta asignatura. Pero otra cosa es la sumisión a los grupos minoritarios de presión: eso es la dictadura del fundamentalismo.


Además, el Tribunal Supremo a principios de 2009 concluyó que no se puede objetar a esta asignatura obligatoria. Eso sí, recomendaba vigilar los manuales. Pero eso es lo que hacen los inspectores, que año tras año van introduciendo nuevas categorías y exigencias en las programaciones didácticas que han de elaborarse al principio de curso, y que incluyen, por supuesto, la referencia, en caso de recomendarlo, a un determinado libro de texto.  Por tanto, todo libro de texto  aceptado tiene el visto bueno del profesor y de la Administración, y sus contenidos están a la disposición de cualquier padre que quiera examinarlos antes de que comience el curso. ¿Qué más “vigilancia” debemos tener? 


Los que denuncian “adoctrinamiento ideológico” son precisamente los que llevan más de 2000 años dedicados a ello en cuerpo y alma y, al parecer, con mucha eficacia, pues todavía hay no sólo fieles, sino incluso ministros que están dispuestos a acatar sus doctrinas sobre materias en las que, por cierto, su currículum no es nada alentador. ¿Cuándo van a dejar de pretender adoctrinarnos sobre materias, como la familia o el sexo, que no sólo no han cursado, sino que ni siquiera tienen intención de matricularse en ellas?


Ciudadano Wert, ¡qué pena me da contemplar a un pensador que yo suponía bastante ecuánime, comportarse como un perrito faldero!...Y  no porque le pierdan las señoras, sino porque se humilla, y quiere arrastrar a nuestro sistema educativo a humillarse, ante esos “señores con falda”  que “a sí mismos se han hecho eunucos por causa del reino de los cielos” (Mateo 19, 12), cuando lo más “científico” que han llegado a decir sobre el asunto es que la lujuria es un “apetito desordenado de sucios y carnales deleites.” 


Por favor, que dejen de tocarnos los testículos, que bastante problema tienen con los suyos…


(¡¡Cielos!! Acabo de darme cuenta de que me he contagiado de la testosterona que el PP está insuflando en el ambiente. Sí, sí, esa que hace que el ministro de exteriores eluda la pregunta sobre si se confirma la elección de Federico Trillo –duque de Mandahuevos- como embajador de USA, acudiendo a una dudosa alegoría sobre ¡¡¡la próstata de Franco!!!)

domingo, 1 de enero de 2012

Rituales

Madurez... significa haber reencontrado la seriedad que de niño se tenía al jugar.
Nietzsche, Más allá del bien y del mal, IV, 94
Estaba yo afeitándome, como cada día, mientras mis hijos, de 4 y 6 años, como cada día, se aplicaban al juego. Cada cual empleamos buena parte de nuestro tiempo en nuestros rituales cotidianos, en nuestras rutinas. Aparentemente, lo que nos diferencia es que nuestros asuntos son supuestamente serios, y los suyos, como son juegos, son en broma. Pero es justamente lo contrario.

Si tomásemos en serio nuestros rituales cotidianos, a estas alturas rayaríamos la perfección en la ejecución de nuestras rutinas; es más, se convertirían incluso en trampolines para el éxtasis, en ocasiones para el arrobamiento, en auténticos orgasmos de instantánea eternidad. Sin embargo, no es así, no nos tomamos en serio las pequeñas cosas... porque siempre estamos pensando en otras.

En cambio, los niños sí que se toman en serio sus juegos: se juegan la vida en ellos. Por eso repiten compulsivamente aquellos que les gustan, por eso lloran o se enfadan cuando pierden... Hasta que les convencemos de que "no tiene importancia", de que "sólo es un juego", y les vamos introduciendo en el mundo de las cosas "realmente importantes".

En realidad, nada es importante, pero, como le decía don Juan a Castaneda, hay que actuar como si lo fuera, y en eso consiste el desatino controlado:
Un hombre de conocimiento se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre común, excepto que el desatino de su vida está bajo control. Como nada le importa más que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo actúa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que él hace importa y lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no.
C. Castaneda, Una realidad aparte
Mientras pensaba todo esto, me corté con la cuchilla. Debería de haberme echado a llorar como un niño... pero, como los hombres no lloran, en vez de ello, adorné mi chapucero ritual con una blasfemia ... ¡Qué incontrolado desatino!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión


Algo huele a podrido...

Y no precisamente en Dinamarca, como denunciaba el pobre Hamlet, a juzgar por lo dignamente que su corona campea el temporal pasando del euro como de la mierda (un 7,10% de paro en septiembre, por debajo del Reino Unido  -8,30%- y de Suecia -7,20%-, los otros dos euroescépticos). Me estoy refiriendo a España, que triplica el paro de Dinamarca, y donde mañana estamos citados a unas urnas que esta vez apestan... hasta para los que, como un servidor, padecemos de anosmia.

No me voy a detener en el chiste macabro de haber elegido un 20 N para el día en que la derecha va a arrasar en este país. La mirada atónita de este blog creo que difícilmente hallará cotas más altas de estupidez que las que muestran, al menos, estos dos hechos:

  • primero, que como castigo a un partido gobernante que se ha bajado los pantalones ante las sucesivas y axfisiantes exigencias de un neoliberalismo que, para más INRI, es el máximo responsable de la crisis atroz que nos arrastra... los sufridos españoles han decidido votar en masa al partido que hace suyas ¡¡las tesis neoliberales!! Será que nunca me ha gustado el el tufo sado-masoquista de aquello del caldo y las dos tazas...
  • y segundo, que el lider de ese partido al que las encuestas auguran un triunfo inaudito en este país, sea un señor que no les gusta ni a los suyos, pues lleva cateando en valoración, no meses, sino años ¡y estando en la oposición, sin mojarse!. Eso sí: en la valoración preelectoral que ofreció el C.I.S. en octubre obtuvo su máxima nota...¡un 4,43!, por debajo de Rubalcaba, con un 4,54. Y es que tampoco el otro candidato tiene desperdicio. No lo tiene: es que lo es. En realidad son una pareja de desperdicios, o, como un día le oí a mi amigo Emiliano, una pareja de deshecho... Rubalcaba tiene un rostro que me recuerda a un mejicano que conocí en mi juventud. Orgulloso, decía de sí mismo que era "el encajador", dando a entender que había pasado mucho y que podía aguantar lo que le echasen. A pesar de tener una de esas caras despejadas y tan bien planchadas con las que sonríen los indígenas yucatecos, albergaba un cierto gesto fruncido. Ese mismo gesto fruncido y parpadeante, como  de creer que se avecinan un par de hostias, lo he vuelto a encontrar en el encajador Rubalcaba, quien, además, lo subraya con un compulsivo agarrarse las llemas de los dedos, como de estar escocido por haberse quemado...Una penita...


...pero no todo

 
Pero también hay aire fresco. Por increíble que parezca, hay quienes han encontrado alternativas justas y decentes para esta crisis que nos ahoga. No son políticos, sino politólogos y economistas independientes que han tenido a bien colgar en la red para su descarga gratuita sus razonadas y razonables soluciones a nuestros problemas. El título del libro, ya digo, parece increíble:

 

Me he permitido extraer las 115 propuestas concretas que figuran al final para colgarlas aquí. 

HAY ALTERNATIVAS-115 Propuestas Concretas

¡Qué bella utopía!

domingo, 6 de noviembre de 2011

Leyes líquidas

Que se avecina una nueva ley educativa no se le escapa a nadie que haya escuchado  a la presidente (que no presidenta) Aguirre cuando, la muy zorra (entiéndase: astuta), dejaba caer al comenzar este curso que "si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser gratuita y obligatoria en todas las demás fases". Como confirmación del cambio que se augura, en el programa electoral del PP pueden leerse las medidas 1 y 12, que, siendo una clara muestra de la voluntad de cambios legislativos, son tan ambiguas en sus propuestas que desde luego son dignas de un gallego como Don Mariano. Escuchemos lo que dicen:
01. Mejoraremos la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, reformando su estructura para reducir el abandono educativo temprano y elevar la formación de los alumnos. La educación secundaria tendrá una organización más flexible, que ofrezca vías formativas de acuerdo con los intereses, motivaciones y progresos de los alumnos. El bachillerato constará de 3 cursos, el primero de los cuales tendrá carácter de curso de iniciación.
Si ahora la educación obligatoria y gratuita ya llega hasta los 16 años, ¿es que el PP pretende que el bachillerato llegue hasta los 19? ¿O será más bien que pretenden restarle un año a la enseñanza gratuita obligatoria -como sugería Aguirre- para sumárselo a los tres años de un bachillerato no gratuito ni obligatorio?
12. Elevaremos la formación cívica de los alumnos, sustituyendo la asignatura educación para la ciudadanía por otra cuyo contenido esté basado en el aprendizaje de los valores constitucionales y en el conocimiento de las instituciones españolas y europeas.
¿"Elevaremos"? ¿Adónde pretenden elevarnos? A lo peor están pensando en aquel rancio "¡Arriba España!" ¿Qué sutil diferencia habrán sido capaces de encontrar entre "formación cívica" y "educación para la ciudadanía"? ¿Saben los muy cívicos y poco ciudadanos ideólogos del PP que "los valores constitucionales" y "el conocimiento de las instituciones europeas" ya forman parte del currículo de esa asignatura que pretenden cambiar por otra sinónima?

Como puede verse, lo importante es el cambio, no lo que haya que cambiar...

Tal es la triste y agitada historia de nuestro sistema educativo. Primero como alumno y luego como profesor, hasta ahora llevo sufridas 10 leyes educativas:


 
Obsérvese que falta la primera, la que duró hasta 1970: la llamada Ley Moyano. Y obsérvese también una sutil diferencia entre esta ley de 1857 y las otras 9 que figuran en el cuadro: que, mal que bien, y a pesar de ser una ley a la que podrían ponerse muchas objeciones, estuvo en vigor ¡113 años!...Sí, sí, como suena: más de un siglo. Pero desde que la llamada Ley Villar Palasí (LGE) abrió el melón del cambio en 1970, habemus legem más o menos cada lustro.

Ya puestos, podrían ofrecerle al equipo de Bill Gates que redacte la próxima ley: premeditadamente defectuosa, como Windows, para vernos obligados a actualizarla regularmente y sin descanso. O al de HP (por cierto, ¡qué siglas más apropiadas para el calificativo que tengo en mente!)

Creíamos que la obsolescencia programada sólo afectaba a los productos de consumo, como los electrodomésticos, el software de código cerrado o privativo...Pero ahora descubrimos con resignación que, en este país, también se aplica a las leyes educativas...

Mi admirado Zygmunt Bauman, premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2010, acuñó el término Modernidad líquida para hacernos notar que la era de la modernidad sólida ha llegado a su fin. ¿Por qué sólida? Porque los sólidos, a diferencia de los líquidos, conservan su forma y persisten en el tiempo: duran. En cambio los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Por eso la metáfora de la liquidez es la adecuada para aprehender la naturaleza de la fase actual de la modernidad.

Tal vez por eso, en este país, los ministros de Educación lo primero que hacen al llegar al ministerio es una liquidación legislativa...

jueves, 18 de agosto de 2011

Benito el Maldito


Parece que me hubiese tomado en serio lo del “buey mudo”, pues hace casi tres meses que no digo ni pío en estos lares. La verdad es que los ecos y posos de aquel discurso, primero, y la dura vida del turista, después, adobados ambos con la inevitable molicie veraniega, me han dejado en situación de oír y callar -¡con la que está cayendo!-, que así, por otra parte, se está más guapo.

Pero en mi condición de paladín de la heterodoxia y “oráculo de la Antigüedad” –como me ha bautizado mi amiga Mónica la antropotúrmica religiósofa- no he podido contenerme de salir con la escoba al paso de la visita de Benito 16, no con la ingenua intención de barrer la polvareda que están levantando jóvenes y jóvenas, sino, si acaso, de propinar algún que otro escobazo a esas molleras llenas de serrín.


Neti , neti: “no es esto, no es esto”, como dicen los hindúes. Ya lo dije en mi otro blog - que por cierto estoy deseando retomar aunque sólo sea para sumergirme y adentrarme en los enigmáticos laberintos del mundo antiguo y huir del oleaje y la ensordecedora algarabía del actual-. Allí defendía que la muerte de Hipatia de Alejandría, si es cierto que había sido un golpe bajo al paganismo, más nefasta resultaría para el propio cristianismo plural, que por entonces aun estaba efervescente. Y aquí  defiendo que no son los laicos no cristianos –que también lo hay cristianos- los que más motivos tienen para indignarse con la visita-invasión de Benito 16 y sus huestes de jóvenes infóllidos, sino los cristianos sinceros que, atónitos como un servidor, contemplan escandalizados la estupidez de sus correligionarios.
 

No estaría de más que unos y otros leyesen el manifiesto que en julio escribieron los cristianos de base de Madrid:
 

Me he permitido extraer algunas perlas:

La visita que desearíamos de un seguidor de Jesús cualificado en la Iglesia católica como es Benedicto XVI, debería ser siempre desde la sencillez y la humildad y nunca desde la ostentación y el poder.
Para montar un evento masivo y triunfalista como la JMJ, el papa ha tenido que aliarse y dejarse subvencionar por la gran banca, las multinacionales y los “poderosos de la tierra”.
Ante este hecho tan escandaloso muchos cristianos y cristianas sinceros, recordando aquella máxima de Jesús “no se puede servir a Dios y al dinero”, se sienten perplejos, y se preguntan
¿no son estos superpoderes los que han provocado la crisis que está haciendo sufrir a tanta gente, los que están eliminando el pequeño estado de bienestar, tan fatigosamente logrado en nuestra aún débil sociedad, y los que nos están volviendo al capitalismo más rancio e inhumano?
¿No son éstos los que están secuestrando los recursos naturales del Tercer Mundo, explotando a sus gentes con salarios de hambre, sometiéndolos a nueva colonización y condenándolos a malvivir en la sumisión, el olvido y la ignorancia?
Parece que estoy oyendo al poverello Francisco de Asís y, en lo que sigue, a alguno de sus seguidores, como Guillermo de Okham:
La visita del Hermano Mayor -es suficiente este estatuto jurídico-teológico- a una iglesia local debería servir para confirmar la igualdad de las cristianas y cristianos de esa iglesia y para reforzar su articulación democrática, nunca para legitimar un poder absoluto propio o el de unos pocos varones sobre una masa de súbditos sometida y silenciosa.
Ni el papa es el vicario de Cristo, porque no puede sustituir nunca a Cristo, -y mucho menos vicario de Dios-, ni ninguna persona es más que nadie en la Iglesia de Jesús.
No es humanamente posible que una sola persona, o un pequeño grupo, pueda tener, en un mundo diverso y globalizado como el de hoy, toda la verdad y decidir sobre las prácticas de millones de personas diversas y dispersas.
Sin olvidar la defensa del pluralismo y la heterodoxia:
Esta visita del papa nos tememos que va reforzar aún más ese uniformismo doctrinal y moralizante que, con un discurso único, va eliminando a su paso todo el resto de inteligencia y racionalidad que aún queda entre nuestros teólogos y pensadores. Ignorando decididamente el enorme pluralismo que existe en estos terrenos entre los cristianos y cristianas españoles nos tememos que se va a intentar reforzar más firmemente su actual organización piramidal y jurídicista que deja culpablemente a la intemperie a todos sus sectores más críticos y a sus organizaciones más laicas.
Como se dice en castizo, con un par…  
Nada que añadir ni objetar a tan atinado manifiesto.  Aunque, a decir verdad, no me quedo satisfecho sin volver a recomendar para estos casos jurar en arameo, como bien habrán podido practicar con satisfacción garantizada aquellos aplicados seguidores de este blog que allá por diciembre del pasado año se pusieran manos a la obra con el curso de arameo en la red que un servidor aconsejaba. 
Por mi parte, y por esta vez, sólo un último y breve juramento en castellano: ¡maldito Benito!
 

sábado, 28 de mayo de 2011

El discurso del buey

(Copio aquí el discurso que el jueves 26 de mayo les solté a padres, profes y alumnos de 2º de bachillerato, con motivo de la graduación. Sólo he añadido el título que parafrasea el de la película "El discurso del rey", por los nervios de los preparativos, que me han hecho temer el tartamudeo. Pero he preferido cambiar la referencia al rey tartamudo por ese otro apelativo más filosófico y entrañable, que es como cuentan que llamaban a Santo Tomás de Aquino: "el buey mudo", porque a su corpulencia sumaba un prudente gusto por el silencio. El caso es que yo ni tartamudeo, ni me callo, ni soy corpulento como un buey... aunque es cierto que, con los años, me estoy volviendo algo más manso ... Sea como fuere, ahí va lo dicho.)
El Discurso Del Buey

lunes, 23 de mayo de 2011

Democracia Fatal... ¡toma Ya!

"Que se fastidie el coronel, que no como el rancho"...Con este refrán mi madre solía referirse a la estupidez o, más bien, la ingenuidad de creer que estamos castigando a alguien... cuando en realidad nos estamos castigando a nosotros mismos. "Que se fastidie el PSOE, que voto al PP" parece que ha sido una de las claves del triunfo arrollador de la derecha en estas elecciones. Dice Ignacio Escolar que han castigado al PSOE por sus políticas de derechas. Vale. Pero lo que no me cuadra es que el castigo consista en votar a la derecha...a no ser que el refrán adecuado aquí sea ese otro que dice "de perdidos, al río". En serio que no acabo de entender esta lógica mostrenca de pretender joder a otro... jodiéndose a uno mismo.
 

En realidad, la fuerza ganadora de estas elecciones no ha sido la derecha: ha sido la estupidez. El PP ha obtenido 8 millones de votos... pero la abstención ha sido de casi 12 millones. La abstención es prima hermana de esa indignación que ha salido a las calles pidiendo Democracia Real Ya... Y esa indignación es, como se ha dicho estos días, mayoritariamente de izquierdas. Vale que el PSOE se ha puesto a las órdenes de las grandes corporaciones de especuladores, amén de contar en su haber con una larga lista de errores que podrían figurar en una antología del disparate. Pero ¿qué pasa con Izquierda Unida? ¿Acaso no es una alternativa plural? Está muy bien el pataleo... pero el que ríe el último, ríe mejor, y no veas cómo jode escuchar a los manifestantes peperos en la calle Génova, celebrando su aplastante triunfo: "Esto sí que es democracia real". Pues eso. Y la próxima reconquista, al grito de "Santiago y cierra España", va a ser la del Congreso de los Diputados, al que, si esto sigue así, van a tener que rebautizar como el Congreso de los Imputados... 

viernes, 8 de abril de 2011

Aprojimarse

Hace unos días tuve ocasión de leer un escrito inédito de una de las más fieles lectoras y sufridoras de este blog, Alba Sunrise. Se trata de un relato: el peculiar diario de abordo de un barco fantasma cargado de muertos. No tiene desperdicio, pero, con su permiso, me voy a permitir seleccionar y comentar un fragmento especialmente atinado:

En la parte delantera del buque se encuentran los seres divergentes, que pasaron sus vidas divagando en la periferia gruesa de las ideas. Los de detrás son los convergentes, que como la misma palabra indica… les bastaba con ver gente. Éstos caminaron siempre acompañados. (Huyendo de la soledad). Aunque todo el mundo está irremediablemente condenado a estar consigo mismo, y seducir a la soledad no es más que encontrarnos frente a frente y soportar la pesada carga de saber aguantarnos y querernos. O tal vez hacer el intento de cambiar lo que somos hacia lo que queremos ser, para poder aguantarnos, y ya puestos, hacer que otros  también nos aguanten. Lejos de lo que pueda parecer, los divergentes de primera clase no van al margen de los demás, pues éstos se basan en la integración, a diferencia de los convergentes, que sorprendentemente, a pesar de estar siempre rodeados de gente, tienden inevitablemente a derivarse los unos a los otros con polinomios simplones y aletargados, exponenciales elevadas a la venganza y logaritmos de egoísmo, cuyos límites tienden al infinito.
Para que nos enteremos bien, y terminemos de diferenciar a unos de otros, los
divergentes son los seres pensantes y los convergentes los no pensantes. O dicho de otro modo, los convergentes se cuentan los unos a los otros qué les ocurre mientras que los divergentes exponen qué se les ocurre.
Parece que estoy oyendo a Zaratustra:

Vosotros os apretujáis alrededor del prójimo y tenéis hermosas palabras para expresar ese vuestro apretujaros. Pero yo os digo: vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vosotros mismos.
Así habló Zaratustra
Hay un cierto eco de Nietzsche en el aire, en la frescura y la franqueza, en la rotunda juventud de estas reflexiones de Alba. Al menos así lo creemos los que seguimos pensando que, como decían mis profesores en la Facultad de Filosofía, Nietzsche es una lectura para jóvenes...pero no en el sentido despectivo y paternalista que esos adultos daban al comentario, sino porque sólo un espíritu joven e indomable puede comulgar con su voz exuberante. Los adultos, ciertamente, están -¿estamos?- definitivamente adulterados.
 

Sin embargo, siento decir que muchos jóvenes también lo están. El comentario me surge a santo de que acabo de ver la película La red social, que cuenta las vicisitudes del creador de ese fenómeno de la atmósfera virtual llamado Facebook. Confieso de antemano que aun no me he atrevido a asomar las narices a tan transitada red, y no porque no insistan en invitarme a hacerlo. Por ello, estos comentarios tienen el dudoso, pero, en mi opinión, nada despreciable, valor de haber sido hechos por alguien que conserva su virginidad en tales enredos. Podría decirse, pues, en un enfoque antropológico, que estas consideraciones lo son desde una perspectiva etic o externa, y que, en todo caso, habrán de complementarse con la visión emic o desde dentro de la red. Todo llegará, si es que van por ahí los tiros.

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martes, 15 de marzo de 2011

De Hiroshima a Fukushima


Mira, una nube de polvo se elevó desde el océano
 y el oleaje retumba sobre la tierra firme

Estos versos paradójicos de algún maestro del Zen los citaba Daisetz Teitaro Suzuki (cuyo nombre, Daisetz, significa “Gran Simplicidad”, aunque su apellido parezca de fabricante de motos...) en uno de los muchos libros que escribió para divulgar el budismo Zen en occidente[1] . Quería ejemplificar con ella el carácter aparentemente ilógico del Zen, cuya doctrina intenta romper con la tiranía de las palabras y de la lógica para acceder a un estado de conciencia más espiritual. Por ello, uno de los instrumentos que empleaban los maestros del Zen era el Koan, una especie de pregunta aparentemente absurda y sin respuesta racional posible, pues, como dice Suzuki, “el Koan vive en las profundidades del espíritu que el análisis lógico nunca puede alcanzar”[2]
Hoy esos versos a algunos nos ponen los pelos de punta por su fatal y oracular exactitud. Hoy la pregunta que quisiera hacer a los que supieron extraer la quintaesencia liberadora del mensaje del Buda, a los que fueron capaces de responder a preguntas tan complejas como el Koan: ¿cómo es posible que vosotros, que habéis sufrido como nadie en vuestras carnes el horror del holocausto atómico en Hiroshima y Nagasaki, hayáis optado de manera suicida y criminal por la energía nuclear, a sabiendas del peligro sobreañadido -¡por si fueran pocos!- que supone edificar centrales sobre una tierra tan frecuentada por movimientos sísmicos? ¿Se trata acaso de un macabro Koan que planteáis al destino? Porque desde luego que el asunto es tan racional y razonable...como darle una pistola cargada a un abuelo con Parkinson galopante.
Hoy resulta más sangrante todavía la arrogancia y prepotencia de unos ridículos humanos que han querido jugar a los dioses manejando una energía mortífera, cuando las fuerzas salvajes de la vida les han abofeteado con la fuente genuina de la energía desbordante del mar y de la tierra. Quienes han sabido estudiar, comprender y darle nombre a los temibles Tsunamis, ¿cómo es que no han apostado por la energía renovable de las mareas y las olas?
Y mientras tanto, nuestros eméritos ex-presidentes González y Aznar, van por ahí haciendo apología de la seguridad y necesidad de las centrales nucleares. No es de extrañar, pues, como dice Ignacio Escolar, “están a sueldo de compañías eléctricas con intereses atómicos”. Qué triste es comprobar cómo, en vez de regalarnos con sus sabios y experimentados consejos, nos castigan con sus interesadas ocurrencias y sus frívolas insensateces. Claro que en este caso bastaría con aplicarles el boca.eraser del Dr. Alejo Sloan. Mucho más dramático y patético es que un pueblo con una cultura milenaria y venerable, en vez de aportar sabios ejemplos a la humanidad estén a punto de convertirse en el paradigma de la superestupidez, que, recordemos con Cipolla, es esa devastadora cualidad de quienes causando un perjuicio a los demás, no sólo no obtienen un beneficio para sí -pues en tal caso estaríamos hablando de malvados-, sino que obtienen  a cambio un perjuicio...


[1]  Concretamente en “La gran liberación”, Ed. Mensajero, Bilbao, 1972, p. 55
[2]   Idem. p. 134

jueves, 16 de diciembre de 2010

En boca cerrada…

...no entran moscas. A las moscas, las muy escatológicas, les atrae la mierda, con perdón. ¿Que qué tiene que ver la boca abierta con las heces? Una vez oí decir que, si contemplamos el sistema digestivo como una tubería laberíntica,  el ano viene a ser, al fin y al cabo, el final de los labios. Y viceversa, añado yo. Por la boca, sufrido lector, no pocas veces brotan exabruptos que poseen un carácter más bien excrementicio que alimenticio. Y no me refiero precisamente a los insultos bienhallados –que son definiciones creativas, cuando no apelativos exactos-, sino a las injurias, infamias, calumnias, difamaciones, infundios, trolas, embustes, bulos, camelos, farsas, patrañas y demás viles ventosidades que la estupidez acostumbra a poner en boca de los hombres, cual si de un ano se tratase (véase al respecto mi peculiar definición de ano-malía en las Aclaraciones previas de este blog). En el colmo de la perversión, las inmundas verborreas de los estúpidos no sólo no tienen la más mínima intención de moderarse, sino que con la fragancia de su tufo y su cacofónica algarabía pretenden acallar, precisamente, a los pocos que pregonan y denuncian tan lamentable estado de cosas. Triste ejemplo reciente es la campaña de acoso y derribo contra Julian Assange, el creador de WikiLeaks, cuyo supuesto “delito” ha sido dar voz a los que con sus filtraciones nos han enseñado el culo que tienen por boca los que, para más inri, dicen trabajar para los servicios de inteligencia. Para estos últimos especímenes de homo sapiens (¿?), como también, por qué no decirlo, para esos arrebatos de estupidez verbal que, cual importuna diarrea, nos aprietan –al menos a mí- de cuando en cuando, he encontrado la solución que nos da el Dr. Alejo Sloan en su inestimable recetario:

viernes, 3 de diciembre de 2010

Jurar en arameo

Por si algún cabreado lector –que motivos no le faltan para estarlo- no hubiere hallado desahogo en el Inventario de insultos de Pancracio, citado y enlazado en la entrada anterior, aun podemos ofrecerle otro recurso con el que acabo de tropezarme en la red: nada más y nada menos que un curso de arameo…
Tú que, como buen español, no acabas de hacer las paces con el puto inglés, ¿por qué te dejas el seso en esa lengua criolla y no acudes a la Madre de todas las lenguas? O si no tú, que te haces llamar antropólogo, y pierdes el tiempo en las estériles disputas sobre la hipótesis de Sapir-Whorf, ¿qué haces que no estudias la lengua que hablaron Adán y Jesús, el Hombre y el Hijo del Hombre? Pero sobre todo tú, que caminas cabizbajo, abrumado por el peso de la cada vez más agobiante e  insensata estupidez que nos circunda por doquier, y quieres buscar un sentido a tu vida: mira y escucha atentamente, pues no tiene desperdicio…


¡Anímate! Si Mel Gibson pudo, tú también podrás...Y si no te ha convencido ninguno de los cinco motivos que se alegan para estudiar arameo, yo te revelaré el más auténtico, castizo y liberador: jurar en arameo, la más exquisita y erudita forma de blasfemia, pues equivale a maldecir nada menos que ¡¡¡en la lengua sagrada del mismísimo Jesucristo!!!
Así que ya lo sabes, para los próximos recortes de derechos y apretones de cinturón que se auguran y avecinan, ¡¡¡jura en arameo!!! O para ese cabreo estructural que se ha adueñado de nosotros, ¡¡¡jura en arameo!!! O para esa legión de estúpidos que se empeñan en malograr nuestros destinos, ¡¡¡jura en arameo!!!
Ah!, y para la próxima visita del Papa, déjate de mariconadas como “yo no te espero”, y ¡¡¡jura en arameo!!!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Estupidez de ida y vuelta

En las aclaraciones previas de este blog me he decantado por la definición y el uso que del término estupidez hace Carlo Maria Cipolla en el ensayo “Las leyes fundamentales de la estupidez humana” (en Allegro ma non troppo, Crítica, Barcelona 1991). Me ha parecido muy esclarecedor el tratamiento que este historiador de la economía hace de la cuestión, ya que es un tratamiento, básicamente, económico, en el que se muestra que la estupidez es una especie de agujero negro en el que todos pierden y nadie gana. Por ello la Quinta Ley Fundamental afirma que: la persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. Y el corolario de la ley que: el estúpido es más peligroso que el malvado. En efecto, “el resultado de la acción de un malvado perfecto representa pura y simplemente una transferencia de riqueza y/o bienestar”, con lo cual se ha producido un equilibrio –el menos de uno pasa a ser el más de otro- y “la sociedad en su conjunto no ha salido perjudicada”. Por el contrario, los estúpidos “ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas”, o incluso, como es el caso de los superestúpidos, obteniendo también un perjuicio para sí. Con los estúpidos, pues, “la sociedad entera se empobrece”.
Sin embargo, no es común el uso tan pulcro y definitorio del término estúpido. Más bien suele utilizarse como insulto o apelativo arrojadizo que, como tantos otros, ha ido mutando, con la usual creatividad y riqueza de nuestra lengua, hasta acompañarse de una singular sinonimia. Ahora bien, dado que, según el erudito Pancracio Celdrán -en su imprescindible Inventario general de insultos- el origen del término parece estar en el latino stupere, “estar atónito y pasmado”, mira tú por dónde, el subtítulo de este blog, una mirada atónita sobre la estupidez, vendría a cobrar un sentido inesperado, de modo que, en una suerte de eco y de contagio, la estupidez pretendidamente observada y entredicha, resulta que también estaría en la mirada… ¡Qué le vamos a hacer! En cualquier caso, ya se habrá reparado en que este amanuense no sólo no reniega de su propia estupidez, sino que se apresura a ofrecerla como muestra verídica y auténtico ejemplo que prevenga al avisado contra las nefastas consecuencias de esas ojalá veniales torpezas. Dejo al desocupado lector con maese Pancracio, que seguro que le aprovechará y le traerá mayores regocijos que estas nimias e insulsas consideraciones.  

Estúpido:

Persona notablemente torpe para comprender. Se dice del sujeto de difícil entendimiento, incapaz de alcanzar aun las cosas más sencillas. Es voz derivada del latín stupidus = aturdido, voz latina que deriva a su vez de stupere = estar atónito y pasmado. No es palabra de uso anterior a finales del siglo XVII, generalizándose su empleo a partir del XIX, seguramente por influencia francesa, lengua en la que tuvo amplia presencia en el XVI. Leandro Fernández de Moratín, al hablar del teatro anterior a su época, dice con notoria injusticia: "El teatro, tiranizado entonces por estúpidos copleros (...) sólo se alimentaba de disparates". Y el poeta Quintana, escribe: "Por ignorantes y atrasados que estemos, no somos ciertamente estúpidos.. ". Es decir, que la estupidez es condición más negativa que la ignorancia y el atraso, pues éstas no afectan a la capacidad de pensar, sino sólo a la instrucción y el acopio de conocimiento. Por lo general no se emplea adecuadamente el término, toda vez que la nota principal de su personalidad es el asombro, la estupefacción, el estupor o pasmo momentáneo que deja a estos sujetos con la boca abierta. El estúpido es un pasmón, un tolondro que obra dando palos de ciego, llevado del asombro y deslumbramiento que algo desde el exterior le provoca; un auténtico caso de papanatismo. El uso actual, desvinculado de la etimología, lo equipara con el chulo avasallador e ineducado que no respeta normas, o con el individuo que tiene de sí mismo una idea exagerada e intenta imponerla a los demás. Y es que entre la inmensa gama de especímenes que pululan por el patio social no resulta sencillo decidirse por un calificativo solo, a la hora de definir a este o aquel mastuerzo, o al perillán de turno.

viernes, 29 de octubre de 2010

De mi propia estupidez

La suma de unas cuantas torpezas por mi parte y de otras tantas estupideces ajenas que me ha tocado sufrir periódicamente en los últimos tiempos, acompañadas de algunos sustos morrocotudos con mis hijos y con mi salud, han conseguido sumirme en una ya demasiado larga temporada de eso que llaman depresión. O dicho de otro modo: me han hecho cruzar la frontera que va del estado de estupefacto al de directamente estúpido.
No quisiera ser frívolo con un problema que sume en un infierno a tantas personas. Sólo quiero hacer mi propia catarsis a través de la ironía.
Estoy fraguando una hipótesis según la cual no pocas de las llamadas depresiones que tan a menudo sufrimos los estresados humanos del primer mundo no son otra cosa que una especie de estupidez que ha dejado de ser episódica y se ha convertido en crónica. Es más, si nos ajustamos a la sabia taxonomía de Cipolla, estaríamos ante un claro ejemplo de superestupidez:
La gran mayoría de personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas; en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que, con sus inverosímiles acciones, no sólo causan daños a otras personas, sino también a sí mismas. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos.
Al menos ese es mi caso: estoy causando perjuicios a los que me rodean –que, para más inri, son quienes más me quieren-, y no sólo no obtengo un beneficio para mí –como haría un malvado-, sino que obtengo el perjuicio de estar jodido. ¡Qué estupidez!
Me consuela pensar que esta estúpida bajada a los infiernos está tocando fondo, que este opus nigrum empieza a clarear, a abrirse paso entre las sombras. Hablaba Jung del encuentro con la propia sombra, y quiero creer que es eso lo que a duras penas he conseguido atrapar en los versos de estos dos sonetos inspirados en mi admirado Lope (Desmayarse, atreverse, estar furioso…) y en mi querido Miguel Hernández (Umbrío por la pena, casi bruno…):

AUTORRETRATO
(Verano de 2010)

Borroso, gris, nublado, anochecido,
Difuso, umbrío, opaco, solitario,
Sumiso, oscuro, bruno, funcionario,
Escaso, vil, fatal, descolorido,

Espeso, triste, mal acontecido,
Confuso, feo, impar, penitenciario,
Moroso, infiel, formal, innecesario,
Iluso, funeral, calvo, jodido,

Leso, mordido, malo, vulnerado,
Morboso, irracional, cerril, boludo,
Omiso, horizontal, ausente, a un lado,

Inciso, cruel, mordaz y peliagudo,
Payaso, lenguaraz, desafinado,
Sin seso, tardo, lerdo, cojo… y nudo.


AUTORRETRATO 2
(Verano de 2010)

Ileso, pero siempre malherido,
Obtuso, como un ángulo cansado,
Diviso, aunque conjunto abigarrado,
Ruinoso, sin haberme construido,

Con paso apelmazado y distraído,
Con hueso más que carne cocinado,
Con poso a duras penas reposado,
Con ese qué sé yo que me ha jodido.

El caso es que estoy preso en este nudo,
Ansioso por librarme de este enredo,
Obseso por un quiso que no pudo.

Por eso, aunque vencido, salgo al ruedo
Con ese tieso afán tan testarudo
Que quiso donde el caso es que no puedo.