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jueves, 29 de mayo de 2014

Beber como un cristiano


¿Qué es el ambrosio?, papá -me preguntó mi hijo.
Ambrosio -le dije- es nombre de persona. Tal vez preguntes por la ambrosía, que era la bebida sagrada de los dioses griegos.
Por cierto -le pregunté- ¿cuál es la bebida sagrada de los cristianos?.
El vino -me dijo sin titubear-.
Pero -añadió con una sonrisa cómplice- hay algunos que son... muy cristianos.
Así que ya sabes, convinero Emiliano. Cuando cuestionen nuestra enofilia, sólo hay que responder: es que somos muy cristianos...

domingo, 12 de febrero de 2012

Lecturas cívicas

Me acaban de enviar este incunable que quisiera compartir con todos los que han soportado mis diatribas contra el atareado ciudadano Wert. Tranquilos, que las aguas parece que han vuelto a su cauce. Gracias a Dios, por una vez podemos pasar de doblegarnos ante los caprichos y exigencias de una Europa descreída, rehén de la usura y la mercadería, y acudir a nuestro venerable patrimonio para enderezar los caminos de nuestros desorientados futuros ciudadanos: una "lecturas cívicas" de los años 40' que, como reza el subtítulo, son para "el niño del nuevo Estado". No tienen desperdicio, ni se dejan nada en el tintero: desde la nación hasta el municipio, pasando por la familia, la lucha de clases, la religión, la hispanidad, la sutil diferencia entre demócratas y demófilos o la armonía sindical...Pero lo mejor, sin duda, es el título: ASÍ QUIERO SER... 
Así_quiero_ser(1940)

viernes, 3 de febrero de 2012

Ciudadano Wert 2

Me pasa lo mismo que a Ignacio Escolar: me agota este tema. Pero, también como él, no puedo remediar volver al ruedo cuando veo cómo, en lugar de rectificar y pedir excusas, se insulta nuestra inteligencia con pseudoargumentos de esos que deberían hacer crecer la nariz del que los esgrime. Le cedo la palabra a Ignacio Escolar, pues comparto una a una sus puntualizaciones. Sólo quisiera añadir a su P.D. que al tema de la asignatura de Religión, que es todavía más agotador, sí que le encajan como un guante las dos cuestiones que han llevado a Wert a la censura -pues en eso se traduce- de la Educación para la Ciudadanía: me estoy refiriendo a lo que dijo de las "controversias" y del "adoctrinamiento ideológico". No hay más que contemplar las aulas y el menguado número de alumnos que optan por la Religión, para constatar que, ante la incomprensible presencia tan "controvertida" y "adoctrinadora" materia en nuestro sistema de instrucción pública, la mayoría de los padres han optado por la deserción, y se han tragado esa humillante solución que es matricular a sus hijos en una hora de "nada" semanal. Si no fuese tan estúpido e injusto, sería de lo más metafísico, y, si me apuran, hasta místico. ¡Una hora de nada a la semana suena de lo más zen!

domingo, 21 de agosto de 2011

Excomulgados

En cierta ocasión Sigmund Freud advertía a un joven  estudiante acerca de los excesos en la interpretación psicoanalítica, recordándole que un puro es un pene… pero también es un puro.

Ciertamente, no hay que ver un símbolo en todo (¿o sí?): sólo los místicos, los poetas… o los paranoicos viven esas correspondencias de las que hablaba Baudelaire y escuchan esos ecos donde “les parfums, les couleurs et les sons se répondent”. Pero hay veces que los hechos parece que hablasen y que estuviesen pidiendo a gritos determinada interpretación. 


Particularmente –esa es mi paranoia personal- tiendo a encontrar mensajes cifrados en la lluvia. Recuerdo que cuando estuve en Uxmal, en el Yucatán, asistí al atardecer a un espectáculo de luz y sonido en el que se contaban las sagas mitológicas del panteón maya, con especial mención a Chaac, dios de la lluvia, que está presente en múltiples mascarones repartidos por los monumentos de la ciudad. De repente, se formó una tormenta considerable y comenzó a llover copiosamente, mientras los rayos caían tras la Pirámide del Adivino. Se comprenderá que no pudiera  evitar pensar en una teofanía, un tanto cabreada, del dios Chaac…


En otra ocasión, en Benarés, nuestro paquete turístico incluía un paseo en barca por el Ganges al amanecer, para contemplar y fotografiar, sin mojarse, los baños y abluciones de los indios en los ghats. Lo cierto es que las aguas del Ganges no son muy recomendables para el pusilánime sistema inmunológico de los occidentales, así que nadie pensó siquiera meter las manos en el río. Pero he aquí que la lluvia se presentó de repente y nos empapó a todos de arriba a abajo, de modo que, ya que no un baño, al menos tuvimos una ducha ritual…


Pues bien, hoy escucho en la radio que los jóvenes infóllidos que siguen como ovejas al Pastor Alemán no han podido comulgar en la misa de clausura de la JMJ precisamente a causa de la lluvia, que ha inutilizado las 600.000 hostias que pensaban repartir. No es que mi paranoia me lleve a creer en la eficacia de los juramentos y maldiciones de mi anterior entrada, pero no puedo dejar de pensar en que ha sido un apoteósico sarcasmo el hecho de que ese Dios –o Diablo- al que tanto se ha mentado en estos días, parece, con perdón,  que se hubiese orinado en las hostias de los que pronuncian su nombre en vano, dejándoles así, de facto, excomulgados...

jueves, 18 de agosto de 2011

Benito el Maldito


Parece que me hubiese tomado en serio lo del “buey mudo”, pues hace casi tres meses que no digo ni pío en estos lares. La verdad es que los ecos y posos de aquel discurso, primero, y la dura vida del turista, después, adobados ambos con la inevitable molicie veraniega, me han dejado en situación de oír y callar -¡con la que está cayendo!-, que así, por otra parte, se está más guapo.

Pero en mi condición de paladín de la heterodoxia y “oráculo de la Antigüedad” –como me ha bautizado mi amiga Mónica la antropotúrmica religiósofa- no he podido contenerme de salir con la escoba al paso de la visita de Benito 16, no con la ingenua intención de barrer la polvareda que están levantando jóvenes y jóvenas, sino, si acaso, de propinar algún que otro escobazo a esas molleras llenas de serrín.


Neti , neti: “no es esto, no es esto”, como dicen los hindúes. Ya lo dije en mi otro blog - que por cierto estoy deseando retomar aunque sólo sea para sumergirme y adentrarme en los enigmáticos laberintos del mundo antiguo y huir del oleaje y la ensordecedora algarabía del actual-. Allí defendía que la muerte de Hipatia de Alejandría, si es cierto que había sido un golpe bajo al paganismo, más nefasta resultaría para el propio cristianismo plural, que por entonces aun estaba efervescente. Y aquí  defiendo que no son los laicos no cristianos –que también lo hay cristianos- los que más motivos tienen para indignarse con la visita-invasión de Benito 16 y sus huestes de jóvenes infóllidos, sino los cristianos sinceros que, atónitos como un servidor, contemplan escandalizados la estupidez de sus correligionarios.
 

No estaría de más que unos y otros leyesen el manifiesto que en julio escribieron los cristianos de base de Madrid:
 

Me he permitido extraer algunas perlas:

La visita que desearíamos de un seguidor de Jesús cualificado en la Iglesia católica como es Benedicto XVI, debería ser siempre desde la sencillez y la humildad y nunca desde la ostentación y el poder.
Para montar un evento masivo y triunfalista como la JMJ, el papa ha tenido que aliarse y dejarse subvencionar por la gran banca, las multinacionales y los “poderosos de la tierra”.
Ante este hecho tan escandaloso muchos cristianos y cristianas sinceros, recordando aquella máxima de Jesús “no se puede servir a Dios y al dinero”, se sienten perplejos, y se preguntan
¿no son estos superpoderes los que han provocado la crisis que está haciendo sufrir a tanta gente, los que están eliminando el pequeño estado de bienestar, tan fatigosamente logrado en nuestra aún débil sociedad, y los que nos están volviendo al capitalismo más rancio e inhumano?
¿No son éstos los que están secuestrando los recursos naturales del Tercer Mundo, explotando a sus gentes con salarios de hambre, sometiéndolos a nueva colonización y condenándolos a malvivir en la sumisión, el olvido y la ignorancia?
Parece que estoy oyendo al poverello Francisco de Asís y, en lo que sigue, a alguno de sus seguidores, como Guillermo de Okham:
La visita del Hermano Mayor -es suficiente este estatuto jurídico-teológico- a una iglesia local debería servir para confirmar la igualdad de las cristianas y cristianos de esa iglesia y para reforzar su articulación democrática, nunca para legitimar un poder absoluto propio o el de unos pocos varones sobre una masa de súbditos sometida y silenciosa.
Ni el papa es el vicario de Cristo, porque no puede sustituir nunca a Cristo, -y mucho menos vicario de Dios-, ni ninguna persona es más que nadie en la Iglesia de Jesús.
No es humanamente posible que una sola persona, o un pequeño grupo, pueda tener, en un mundo diverso y globalizado como el de hoy, toda la verdad y decidir sobre las prácticas de millones de personas diversas y dispersas.
Sin olvidar la defensa del pluralismo y la heterodoxia:
Esta visita del papa nos tememos que va reforzar aún más ese uniformismo doctrinal y moralizante que, con un discurso único, va eliminando a su paso todo el resto de inteligencia y racionalidad que aún queda entre nuestros teólogos y pensadores. Ignorando decididamente el enorme pluralismo que existe en estos terrenos entre los cristianos y cristianas españoles nos tememos que se va a intentar reforzar más firmemente su actual organización piramidal y jurídicista que deja culpablemente a la intemperie a todos sus sectores más críticos y a sus organizaciones más laicas.
Como se dice en castizo, con un par…  
Nada que añadir ni objetar a tan atinado manifiesto.  Aunque, a decir verdad, no me quedo satisfecho sin volver a recomendar para estos casos jurar en arameo, como bien habrán podido practicar con satisfacción garantizada aquellos aplicados seguidores de este blog que allá por diciembre del pasado año se pusieran manos a la obra con el curso de arameo en la red que un servidor aconsejaba. 
Por mi parte, y por esta vez, sólo un último y breve juramento en castellano: ¡maldito Benito!
 

viernes, 3 de diciembre de 2010

Jurar en arameo

Por si algún cabreado lector –que motivos no le faltan para estarlo- no hubiere hallado desahogo en el Inventario de insultos de Pancracio, citado y enlazado en la entrada anterior, aun podemos ofrecerle otro recurso con el que acabo de tropezarme en la red: nada más y nada menos que un curso de arameo…
Tú que, como buen español, no acabas de hacer las paces con el puto inglés, ¿por qué te dejas el seso en esa lengua criolla y no acudes a la Madre de todas las lenguas? O si no tú, que te haces llamar antropólogo, y pierdes el tiempo en las estériles disputas sobre la hipótesis de Sapir-Whorf, ¿qué haces que no estudias la lengua que hablaron Adán y Jesús, el Hombre y el Hijo del Hombre? Pero sobre todo tú, que caminas cabizbajo, abrumado por el peso de la cada vez más agobiante e  insensata estupidez que nos circunda por doquier, y quieres buscar un sentido a tu vida: mira y escucha atentamente, pues no tiene desperdicio…


¡Anímate! Si Mel Gibson pudo, tú también podrás...Y si no te ha convencido ninguno de los cinco motivos que se alegan para estudiar arameo, yo te revelaré el más auténtico, castizo y liberador: jurar en arameo, la más exquisita y erudita forma de blasfemia, pues equivale a maldecir nada menos que ¡¡¡en la lengua sagrada del mismísimo Jesucristo!!!
Así que ya lo sabes, para los próximos recortes de derechos y apretones de cinturón que se auguran y avecinan, ¡¡¡jura en arameo!!! O para ese cabreo estructural que se ha adueñado de nosotros, ¡¡¡jura en arameo!!! O para esa legión de estúpidos que se empeñan en malograr nuestros destinos, ¡¡¡jura en arameo!!!
Ah!, y para la próxima visita del Papa, déjate de mariconadas como “yo no te espero”, y ¡¡¡jura en arameo!!!

jueves, 18 de noviembre de 2010

El Ser (religioso) y la Nada

Cuando en el convulso año de 1943 nuestro vecino del norte Jean Paul Sartre publicaba  El ser y la nada (L´être et le néant) difícilmente podría haberse imaginado que al sur de los Pirineos la Nada acabaría teniendo alojamiento y descripción prescriptiva en el mismísimo B.O.E., sede oficial no sólo del Ser…sino también del deber ser, al menos en este Estado en el que estamos y somos los anómalos españoles.
Me explico. Tras veinticuatro años de docencia, para este curso me ha tocado, por esos avatares de las conveniencias horarias, dar tres clases de lo que se conoce como Alternativa a la Religión, Estudio Asistido o, más técnicamente, Atención al Alumnado. En mi ingenua candidez, quise informarme sobre los quehaceres que conlleva tal asignatura, y así fui a dar con mis narices en el B.O.E., para más señas, en el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre (aunque parece una broma del 28, día de los Santos Inocentes). Atónito quedéme cuando leí lo siguiente, en la Disposición adicional segunda:

3. Los centros docentes dispondrán las medidas organizativas necesarias para proporcionar la debida atención educativa en el caso de que no se haya optado por cursar enseñanzas de religión, garantizando, en todo caso, que la elección de una u otra opción no suponga discriminación alguna. Dicha atención, en ningún caso comportará el aprendizaje de contenidos curriculares asociados al conocimiento del hecho religioso ni a cualquier materia de la etapa. Las medidas organizativas que dispongan los centros deberán ser incluidas en su proyecto educativo para que padres, tutores y alumnos las conozcan con anterioridad.

El subrayado es mío. Y no lo pongo en ámbar intermitente, o en rojo y con alarma, porque no sé cómo hacerlo, pero el asunto lo merece. No dando crédito a lo leído, al fin pude ponerme resignado a intentar engullirme esa rueda de molino que los sabios gestores de la educación en nuestro país me estaban ofreciendo como propuesta –más bien impuesta- para mi nueva labor “docente”(¿?). “¿Qué debo hacer en estas clases?”, me preguntaba, iluso de mí. Y la respuesta que había encontrado, habría noqueado al mismísimo Sartre: “Nada de nada”. O, al menos, nada de provecho.

La confirmación de esta incursión de la metafísica en el currículo me vino poco después cuando, en busca de las listas de mis nuevos alumnos de Nada, acudí al programa Delphos (repárese en que, quien bautizó tal programa de (indi)gestión y control de los centros educativos tuvo la precaución de poner el nombre en griego, Delphos, pues si lo hubiese puesto en latín, su equivalente hubiera sido Matrix, y el Gran Hermano habría quedado al descubierto…). Por más que lo intentaba, aunque estas clases figuraban en mi horario, cuando solicitaba al programa las listas de mis alumnos, el documento generado ¡¡¡era una lista en blanco!!!

¿Sería esto una ocasión ofrecida por mi Karma para abandonar la rueda cotidiana del Samsara y zambullirme al fin en los abismos del Nirvana, la gran extinción?

Estaba yo sumido en tales arrobamientos místicos, cuando entró en el departamento –que felizmente compartimos- el cura que se encarga de las clases de Religión. Aproveché para decirle si había leído el susodicho Real Decreto, y fue precisamente él quien mentó a Sartre como filosófico y sarcástico comentario a la insensatez del documento. Yo le dije que parecía escrito por un jesuita, a lo cual asintió sonriendo, sabedor de las sibilinas artes persuasorias de la Compañía de Jesús. (Se cuenta la anécdota de que, tras haber obtenido del Papa una respuesta negativa a la pregunta de si se podía fumar mientras se rezaba, a un jesuita se le ocurrió cambiar los términos, y preguntar al Pontífice si se podía rezar mientras se fuma, a lo cual Su Santidad se vio obligado a responder: “Por supuesto, hijo mío, cualquier momento es bueno para rezar”.)

Claro que, bien pensado, la Nada la introdujeron ellos, los cristianos, con su creatio ex nihilo: Dios creó el mundo de la nada, siendo este último un concepto tan inconcebible para los clásicos, que sus matemáticos –que no contaban precisamente con los dedos- consiguieron grandes logros –como el teorema de Pitágoras o la axiomática de Euclides- a pesar de no utilizar, ni siquiera nombrar, el número cero, que carecía hasta de cifra. Así que bien pudiera ser que el mentado jesuita, para nuestro pasmo, alegase que la Nada la inventaron ellos, y que por tanto hacen con ella lo que les da la gana, coño.

Lo malo es que el Real Decreto no lo escribieron jesuitas -¿o sí?-, sino supuestos socialistas que gobiernan y legislan en un Estado supuestamente aconfesional. Yo no entiendo nada…